Los conceptos acabados en las letras se
mezclan y se confunden, hablaba el tipo enfrente quizás para demostrarme que
siendo de esa forma las mujeres vendrían a mí, aunque yo como todos sospechaba
que todas venían a él por su fama. A mí no me importaba no lo conocía ni me
importaba, solo deseaba que me pagara otra copa y que quizás alguna de las
mujeres que le seguían se interesara en mí, luego de aquella copa me invito a
su departamento pues me dijo: “vas… son muchas para mí”. Cosa que me pareció
mentira, porque si fuera yo, no compartiría esos ácidos manjares, y obviamente
fui abrazando a una chica que cortésmente se me resistía lo que le causaba una estúpida
risa, casi insoportable. No paro de alardear toda la noche hasta que llegamos
ya que las chicas se le lanzaron enzima, llenándolo de preguntas, la primera de
ellas era Jazmín una muchacha de unos 23 años más o menos con grandes senos y un
trasero no muy firme, se acercaba a mí, otra de las mujeres era Carlota una
solterona de unos 30 años con un cuerpo esculpido por los dioses tenía un aura
muy caliente pero de ratos se ponía muy fría, como si fingiera sus buenos
estados anímicos. También estaba Mariela una salvaje en todo sentido, ya era
conocida por esos lados por sus estados eufóricos, y por sus buenos movimientos
amatorios lo cual la hacía una joya interesante pero desechable, la más joven
de ellas era Daniela una chica de unos 17 años que no se despegaba de el, una
niña violándolo, una lapa humana de la que no se podía despegar y que le
obligaba a prometer tonterías que ni siquiera ella se creía. Este episodio me
causo algo de gracias en mi espera por las sobras de la cena, mientras que
inyectaba más alcohol a mi sangre vaso a vaso y veía aquellas braguitas
frotándose en los pantalones de su galán, por todos lados se encontraba con un
traserito y yo no era más que un fantasma todos estaban tan excitados que se
desvistieron delante mío y él se llevó primero a su cama a la más joven quizás porque
el peligro lo excitaba y además por su ‘virginidad’, mientras que las otras
chicas se entretenían entre ellas, lo que me impulso a ayudarlas en su labor.
Las
mujeres semidesnudas en aquel sillón era un espectáculo, me acerque a ellas y
las toque pero era como si yo no existiera, sus húmedos cuerpos se desvanecían
en leves gemidos y crujidos a la distancia. Intente montarlas pero me corrían
con sus brazos votándome del sofá. De pronto me acorde que aquel hombre no era
menos que un dios dentro del oficio, y lo que me contó un amigo de bebidas
sobre lo que le sucedió con ese hombre lo que hacía esto cada vez más extraño.
De pronto jazmín me dio la mano y me llevo por un estrecho pasillo que en el
fondo se encontraba una cama en la que me arrojo y me dejo hacerla mía hasta el
momento en que llego Carlota y la lanzo lejos, ella me puso de espalda y me
vendo los ojos y fui cayendo poco a poco dormido.
Lo demás no lo recuerdo bien, solo amanecí en un parque muy adolorido y
confundido fui a mi casa me bañe y me di cuenta que tenía marcas de mordiscos,
labios y el trasero con una especie de bálsamo, estaba aterrado y quería
respuestas esperaba ver a Carlota y preguntarle sobre sus juegos pervertidos.
Fui al bar de la noche anterior pero no encontré nada no estaba él ni Carlota,
ni Yasmín, ni Daniela, ni siquiera la conocida Mariela, le pregunte al barman
sobre la noche anterior y me dijo que no habían chicas solo estaba yo con él,
así que decepcionado me senté a beber y te empecé a contar esta historia para
que esta vez me pagues la copa.
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