miércoles, 5 de noviembre de 2014

La copa

Los conceptos acabados en las letras se mezclan y se confunden, hablaba el tipo enfrente quizás para demostrarme que siendo de esa forma las mujeres vendrían a mí, aunque yo como todos sospechaba que todas venían a él por su fama. A mí no me importaba no lo conocía ni me importaba, solo deseaba que me pagara otra copa y que quizás alguna de las mujeres que le seguían se interesara en mí, luego de aquella copa me invito a su departamento pues me dijo: “vas… son muchas para mí”. Cosa que me pareció mentira, porque si fuera yo, no compartiría esos ácidos manjares, y obviamente fui abrazando a una chica que cortésmente se me resistía lo que le causaba una estúpida risa, casi insoportable. No paro de alardear toda la noche hasta que llegamos ya que las chicas se le lanzaron enzima, llenándolo de preguntas, la primera de ellas era Jazmín una muchacha de unos 23 años más o menos con grandes senos y un trasero no muy firme, se acercaba a mí, otra de las mujeres era Carlota una solterona de unos 30 años con un cuerpo esculpido por los dioses tenía un aura muy caliente pero de ratos se ponía muy fría, como si fingiera sus buenos estados anímicos. También estaba Mariela una salvaje en todo sentido, ya era conocida por esos lados por sus estados eufóricos, y por sus buenos movimientos amatorios lo cual la hacía una joya interesante pero desechable, la más joven de ellas era Daniela una chica de unos 17 años que no se despegaba de el, una niña violándolo, una lapa humana de la  que no se podía despegar y que le obligaba a prometer tonterías que ni siquiera ella se creía. Este episodio me causo algo de gracias en mi espera por las sobras de la cena, mientras que inyectaba más alcohol a mi sangre vaso a vaso y veía aquellas braguitas frotándose en los pantalones de su galán, por todos lados se encontraba con un traserito y yo no era más que un fantasma todos estaban tan excitados que se desvistieron delante mío y él se llevó primero a su cama a la más joven quizás porque el peligro lo excitaba y además por su ‘virginidad’, mientras que las otras chicas se entretenían entre ellas, lo que me impulso a ayudarlas en su labor.

        Las mujeres semidesnudas en aquel sillón era un espectáculo, me acerque a ellas y las toque pero era como si yo no existiera, sus húmedos cuerpos se desvanecían en leves gemidos y crujidos a la distancia. Intente montarlas pero me corrían con sus brazos votándome del sofá. De pronto me acorde que aquel hombre no era menos que un dios dentro del oficio, y lo que me contó un amigo de bebidas sobre lo que le sucedió con ese hombre lo que hacía esto cada vez más extraño. De pronto jazmín me dio la mano y me llevo por un estrecho pasillo que en el fondo se encontraba una cama en la que me arrojo y me dejo hacerla mía hasta el momento en que llego Carlota y la lanzo lejos, ella me puso de espalda y me vendo los ojos y fui cayendo poco a poco dormido.


          Lo demás no lo recuerdo bien, solo amanecí en un parque muy adolorido y confundido fui a mi casa me bañe y me di cuenta que tenía marcas de mordiscos, labios y el trasero con una especie de bálsamo, estaba aterrado y quería respuestas esperaba ver a Carlota y preguntarle sobre sus juegos pervertidos. Fui al bar de la noche anterior pero no encontré nada no estaba él ni Carlota, ni Yasmín, ni Daniela, ni siquiera la conocida Mariela, le pregunte al barman sobre la noche anterior y me dijo que no habían chicas solo estaba yo con él, así que decepcionado me senté a beber y te empecé a contar esta historia para que esta vez me pagues la copa.

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